EXTIRPARON CON ÉXITO IMPORTANTE LINFOMA DE UNA TERNERA

El procedimiento se llevó a cabo el pasado 22 de julio, en el hospital escuela de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad Nacional de Río Cuarto. El Dr. Oscar Luján, profesional oriundo de Berrotarán, participó de la operación.

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De acuerdo a la información dada a conocer el área de Prensa y Difusión de la casa de altos estudios (www.unrc.edu.ar):

“La neonata tenía una deformación importante en la zona cervical. Tras tres horas y media de cirugía, lograron extraer una masa quística congénita de más de tres kilos. Es un caso inédito que ahora será informado a la comunidad científica.

Aurora es una ternera que nació con una malformación congénita. Tenía un linfagioma quístico en la zona cervical. Fue operada durante tres horas y media en el Hospital Escuela de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad Nacional de Río Cuarto. Y ahora vive saludablemente en el rodeo de origen, en un establecimiento agropecuario cercano a San Basilio.

Fue sometida exitosamente a una cirugía en la primera parte de la zona cervical de la columna vertebral, un procedimiento de larga duración en el que intervinieron médicos veterinarios, colaboradores y estudiantes de la guardia del hospital universitario.

La intervención quirúrgica requirió un complejo proceso logístico en el cual el animal estuvo todo el tiempo bajo sedación profunda y con tratamiento adecuado para terapia del dolor.

Se trata de un caso sin precedentes en la medicina veterinaria, que ahora será reportado a la comunidad científica por sus particularidades y por el éxito de la operación.

El trabajo fue llevado adelante por los médicos veterinarios, especialistas en Ciencias Clínicas, del área de Medicina y Cirugía Experimental del Departamento de Clínica Animal de la Facultad de Agronomía y Veterinaria, Oscar Luján, José Luis Sereno y Marcelo Iraci.

Este equipo de la UNRC consiguió extirpar con éxito el tumor de este animal que llegó a la clínica con una severa inflamación de volumen similar al de la propia cabeza. Los profesionales encargados de la cirugía se quedaron sorprendidos con el tamaño de la turgencia, la cual, por sus dimensiones, alteraba el equilibrio y el acceso a la nutrición del animal.

La ternera apenas alcanzó a tomar los primeros sorbos de calostro, cuando fue trasladada al hospital universitario al otro día de haber sido dada a luz. Y a las pocas horas devuelta al campo para que retomara la vital lactancia materna.

Aurora se convirtió en la primera ternera en ser sometida a una cirugía de este tipo. Del tronco de su cabeza a la altura de la articulación atlanto occipital, salía una protuberancia, por lo que los médicos veterinarios decidieron hacer una ecografía para definir los pasos a seguir. Y pronto tuvieron en claro que la “paciente” necesitaba ser operada.

Esta neonata salió del vientre de su madre por parto natural, a pesar de la importante deformación que emergía desde su nuca. Tenía una alteración anatómica desarrollada durante el periodo de gestación. Lo que pudo haber sido una patología devastadora para la vida de este bovino de la raza Aberdeen Angus, finalmente encontró una solución, con la intervención del bisturí y la aquilatada experiencia acumulada por los docentes investigadores del Departamento de Clínica Animal.

A primera vista, parecía un animal bicéfalo. Pero en realidad, Aurora tenía en la parte alta de la cervical una enorme bolsa del tamaño de una pelota de fútbol, que fue cuidadosamente extraída en el quirófano y que resultó ser un tumor.

Los linfagiomas o higromas quísticos tienen una incidencia en la medicina humana de 1 por cada 50 mil niños nacidos vivos, pero hasta ahora nada se ha escrito respecto de los animales, menos aún de las particularidades en los bovinos. Son quistes o tumores. Nacen del sistema linfático de la piel. Y tienden a aumentar de tamaño después del nacimiento.

Dos incisiones semicirculares

La bolsa que los cirujanos extrajeron del cuerpo de Autora tenía gran cantidad de líquido linfático acumulado, una masa tumoral y un cordón de comunicación que se extendía a lo largo de toda la cavidad, en una conformación con una importante irrigación sanguínea.

Resultó ser un tumor del sistema linfático, que es de origen embrionario y se produce por la obstrucción del drenaje de los sacos linfáticos. En un primer momento dentro de los posibles diagnósticos presuntivos se pensó en un lipomeningocele, por la ubicación de la deformación, pero luego de la extirpación y por los resultados de la anatomía patológica se concluye que era un linfagioma quístico.

Uno de los cirujanos que participó en el procedimiento quirúrgico fue Oscar Luján (60), doctor en Ciencias Agropecuarias, autor de la primera tesis en el país referida a cirugía bovina y profesor asociado en la asignatura Técnica Quirúrgica, de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la UNRC, quien con José Luis Sereno y Marcelo Iraci participan, junto con investigadores de Córdoba, del exitoso desarrollo de una técnica experimental de trasplante de útero en ovejas que podría aplicarse en humanos.

Luján explicó que, el caso de esta ternera, el procedimiento comenzó con la aplicación de la anestesia, que dio paso a un examen de evaluación y posteriormente la intervención de la bolsa que colgaba de la cerviz del animal, que incluyó dos incisiones semicirculares.

El cirujano contó: “Esto comienza con el llamado de un ex alumno, el médico veterinario Alfredo Cardozo, de San Basilio. Él hace clínica y cirugía rural en bovinos. Nos dijo que había nacido una ternera con una deformación muy importante, casi del tamaño de la cabeza”.

“El animal fue traído al hospital de clínica de grandes animales de la Facultad. Le hicimos todos los estudios previos a la cirugía y decidimos operar. Era un caso de un diagnóstico presuntivo difícil. En nuestra larga trayectoria de clínicos rurales -los tres trabajamos en ese ámbito- no habíamos tenido un caso de tamaña dimensión. Al abrirlo, observamos una gran cantidad de líquido y un tejido todo trabeculado, adiposo y linfático”.

“Finalmente, con un análisis histopatológico, se determinó que era un linfagioma, una deformación tumoral. Si no se operaba, se hubiera muerto el animal. Es una deformación que estaba en contacto con la cavidad craneal. Todo lo que significa el líquido cefalorraquídeo, que protege la parte interna del cerebro, iba a alterar el equilibrio a nivel encéfalo y seguramente iba a terminar con la vida del animal”, apuntó Luján, a la vez que agregó: “A pesar de las dificultades que le ocasionaba esa bolsa que le colgaba desde la nuca, la ternera para el momento de la cirugía ya había ingerido calostro. Al otro día, volvió al campo y mamó de su madre. Llegó al campus a las 9. Se le hicieron los estudios previos. Y comenzamos a operarla a las 10 y media. No había comprometido ningún tejido vital. Ahora es un animal totalmente normal. No se han observado secuelas”.

Sin embargo, el investigador sospecha que pueda haber una heredabilidad del defecto. Por ello, esperarán a ver las crías, para comprobarlo.

La cirugía

En cuanto a la intervención, Oscar Luján describió: “En la base, a nivel de la articulación atlanto occipital se abordó el cordón fibroso con dos incisiones semicirculares, incidiendo piel y tejido celular subcutáneo. A los bazos sanguíneos y los vasos linfáticos los fuimos ligando. Era una bolsa unida por un cordón cilíndrico. Era como un futbol, tenía más de 20 centímetros de diámetro y más de tres kilos; era una parte fibrosa y además mucho líquido”

Agregó: “Había vasos sanguíneos muy importantes a los cuales fuimos ligando a medida que íbamos avanzando, para evitar hemorragias”.

Adelantó: “A este caso lo vamos a publicar para conocimiento de la comunidad médica veterinaria, en particular a la dedicada a la cirugía y anestesiología de bovinos”.

Mucha irrigación

Antes de iniciar la cirugía, se hizo una aproximación respecto del probable contenido del interior de la protuberancia. El médico veterinario Marcelo Iraci le hizo una ecografía, sobre la cual dijo: “Se vio que había una masa, líquido, un cordón de comunicación y muchos vasos sanguíneos”.

El docente universitario comentó: “Cuando llegó el caso, nos llamó la atención la deformación. Como es habitual, se aplicaron métodos complementarios de diagnóstico. Al ser una deformación blanda, se hizo ecografía para ver el contenido. Había mucho líquido y un cordón fibroso de comunicación, que estaba sobre la línea media (eso nos hacía sospechar que pudiera ser líquido céfalo raquídeo) y mucha irrigación. Por eso fueron tantas las horas de cirugía, porque la irrigación era impresionante, se tuvieron que ligar permanentemente bazos sanguíneos de relieve”.

“A la masa después se la vio macroscópicamente y se la llevó al laboratorio para saber qué tipo de tejido era. Se trataba de un cuerpo activo, en crecimiento. Había mucha irrigación, lo cual implicaba una gran división celular. Había que tener mucho cuidado, porque era un animal recién nacido, con poca cantidad de sangre en todo su cuerpo, por lo que se debía evitar que hubiera hemorragias considerables”.

Cuidado extremo con la anestesia

En la anestesia se basó el éxito de la cirugía, sobre todo porque era un recién nacido. El encargado de esa parte fue el médico veterinario José Luis Sereno, quien dijo: “Salió todo muy bien. Se planificó. Se usaron drogas más aceptables para la ternera”.

Indicó: “El animal estaba en una condición aparente de soportar una cirugía. La anestesia de tipo inhalatoria es complicada porque el animal al tener tan corta vida poseía inmadurez pulmonar. Una anestesia prolongada es difícil, no sólo para mantenerla, sino también para que se recupere el animal”.

El investigador explicó: “Entre el 7 y el 8 por ciento del peso corporal es la cantidad de sangre que tiene un animal. Este era una ternera de 35 kilos. Es poca la volemia. Un adulto tiene 400 kilos y más de 30 litros de sangre. Era un caso en el que no podía haber pérdidas importantes”.

Agregó: “Sabíamos que era una masa quística congénita, pero no cuál era su origen. Sin embargo, nunca dudamos de que la cirugía era el único camino”.

También, señaló: “Era un animal que transitaba sus primeras horas de vida y que consumiera calostro era elemental, sino estaba condenado a muerte. Por eso, se lo sacó del lado de su madre, se lo sometió a cirugía y se lo envió rápidamente de nuevo al rodeo para que fuera amamantado. Todo salió muy bien”.

“Después confirmamos uno de los diagnósticos presuntivos que teníamos. Era un linfagioma quístico. Es neoplásico, es tumoral, de origen embrionario. En medicina humana hay un caso casa 50 mil niños nacidos vivos”, comentó Sereno. Y siguió: “Tenía un gran peso que le molestaba para mamar. A las pocas horas de nacido se agrandó mucho la protuberancia”.

A los tres médicos veterinarios que comandaron este operativo, se sumaron Juan Cruz Sereno, en la parte de anestesiología; Alejandro Aramayo, instrumentista quirúrgico, y Alfredo Cardoso, médico veterinario independiente, graduado de la UNRC, quien trajo el caso al Hospital Escuela de la Facultad de Agronomía y Veterinaria”

RADIO BERROTARÁN tuvo la oportunidad de dialogar directamente con el Dr. Oscár Luján, sub director del Hospital Escuela de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad Nacional de Río Cuarto, quien brindó detalles en primera persona de esta experiencia única en su profesión.

 

 

 

 

 

 

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