A través de los medios conocemos diferentes testimonios de vida que nos emocionan  e ignoramos los de aquellos que conviven con nosotros. A 40 años del accidente que se llevó su pierna derecha, Lorenzo “El Rengo” Sosa compartió su historia de superación personal.

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Mañana se cumplirán 40 años de aquel día en el que Sosa se encontraba trabajando en Aguada de Reyes cuando cayó dentro de la máquina que molía piedra. Así fue como, con solo 18 años, perdió su pierna derecha y se ganó el apodo de “el rengo” al que responde más que a su propio nombre, según el mismo contó.

-¿Qué sentiste cuando tomaste noción de que habías perdido un miembro?

“No es fácil. Pero bueno, uno mira el dibujo del cuerpo y te ves que te falta una parte y ahí te vas dando cuneta. A mí me ayudó mucho mi familia, mis amigos.

Al tiempo me casé. Con mi señora habíamos ido al colegio juntos. Me puse de novio en el ’79 y nos casamos en el ’80. Ahí uno se da cuenta que con la jubilación que tenía, ya con familia, no se podía lógicamente. Algo tenía que hacer, ahí fue cuando empecé con el carrito a juntar botellas, leña, huesos. La idea me la dio el Gringo Ramello, con el que somos amigos hasta hoy. Armé el carrito y no tenía caballo asi que lo guarde hasta que junte la plata para comprarlo”

-¿Cuántos hijos tenés?

“Siete, cuatro varones y tres mujeres. Ahora tengo nueve nietos “.

-Vas conformando una gran familia y te has ido superando en esto 40 años. Te vemos andar con muletas, ¿En algún momento intentaste ponerte una pierna ortopédica?

“Si, yo la use por un tiempo. Incluso ahora tengo una nueva pero no la puedo usar porque ha quedado muy alta, la han hecho mal. Esa me la dio el PAMI”

-¿Qué te es más cómodo la pierna ortopédica o la muleta?

“Es más cómodo con la pierna porque a uno le quedan los brazos libres. Pero con la muleta, en 40 años ya es normal”

-En estos 40 años ¿Qué lo que no has podido hacer y que hubieras anhelado?

“Puede ser jugar al fútbol, me gustaba. Ahora con mis hijos nos vamos a pescar. Gracias a Dios ahora trabajo porque me gusta, para no quedarme en la casas, mis hijos me ayudan muchísimo”

-¿Cómo tomaron tus hijos tu incapacidad?

“Ellos se acostumbraron a verme así, para ellos es normal. Pienso que me ven como una persona normal, me conocieron así.  Ahora me ayudan, incluso no quieren que trabaje”

-Con tus 58 años ¿Qué harías si dejaras de trabajar?

“No sé, pero quedarme en la casa me parece que no.  Yo les dije a mis hijos que mientras que me pueda subir a carro que me dejen”

-Me imagino que no debe haber sido fácil formar una familia y mantenerla.

“No, fácil no, pero mi señora, Juana, me ayudo mucho siempre. Renegamos, ella ha trabajado conmigo, hace cualquier cosa. Si tengo que ir a cortar yuyos o leña y no tengo quien me ayude, va ella, no tiene problemas. Yo creo que el 80% de lo que soy y lo que tengo es gracias a ellos”

Cada vez que se lo pone como un ejemplo de vida, Sosa se apura a aclarar: “Yo pienso que no soy ejemplo de nada. Cada uno hace lo que puede y lo que tiene”. Sin embargo, a pesar de su humildad y perfil bajo, hay que reconocer sus esfuerzos y el gran gesto de adoptar a una nena,  a pesar de lo numerosa que es su familia. Aunque no lleva su apellido, la han cuidad desde que tenía 40 días, hoy, con 10 años es sin dudas una hija mas.

Y así es como, aun sin ya necesitarlo, Sosa recorre las calles de Berrotarán en su carro acompañado de su fiel compañero “Perro”. Como para despedirse el dice: “Soy un enamorado de la vida y del pueblo”.