Las mascotas no son las únicas afectadas por la pirotecnia. La sensibilidad auditiva de las personas con autismo las hace vulnerables a los estruendos.

Durante los festejos de fin de año lo que para algunos es celebración y festejo, para otros puede ser un momento delicado que requiere de extrema atención. Tal es el caso de las personas con Trastorno Espectro Autista (TEA) y sus familias, que deben tener cuidados porque, en especial para los niños con autismo, cuando llegan las 12 con los estruendos característicos de la época, hay poco de festejo.

En diálogo con RADIO BERROTARÁN, la Lic. en Piscología Yanel Ávila fue la encargada de ilustrar los efectos adversos que tiene la pirotecnia en individuos que con este tipo de trastorno.